en cierto modo me siento indignado. partido en mil pedacitos de estrella de mar. desquiciado. regañado, he ahumado a mi vecino. tan normal, en cierto lugar ojeo paseando como al caminar tropiezan entre ellos,unos con otros. uno, al pararse otro frente el, le escupe, en el pecho. recibe un pisotón. siguen y veo otro deprisa tras otro, hasta agarrarle del pelo y darle un buen tirón. sigo y enfoco a otro decidido andando recto, soltando sus cosas según se aproxima , salta al canal. cae sobre una barca, buen coscorrón. salen del agua cinco o seis que le agarran y sumergen, desapareciendo seis o siete cuando me percato que varias cabezas asoman como los cocodrilos, observando la escena, esperando. en la otra orilla uno baja de la bici junto a un árbol y se encadena a el tras una fuerte disputa con los que lo intentaban evitar. varias gaviotas volando raso van, levantan el vuelo y chocan contra el puente. un jardinero intenta con su azadón cavar en el puente, una gran grúa sostiene un gran árbol el gruero asomado a ver las gaviotas, creo que anda distraído. pues no parece notar las hormigas que le tiñen de negro. un chico sonriente viene hacia mi iluminado. cuando ve que no le hago caso suelta a mis pies una guadaña y una gran capa negra. y aunque mete su mano en mi cara, no lo noto y le sigo mirando. no se porque le agarro del cuello y aprieto. el sonríe cada vez mas y escucho que me dice –eso esta bien, así mucho mejor- de reojo ahora miro y veo todo mas… normal. decido coger entonces los trastos y a voleo a uno seguir
vácala, vácala, muértela soy. ya estoy aquí
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